Por Felipe Lobos González
Estamos claros que el "Reign in Blood" es a Slayer, lo que el "Master of Puppets" es a Metallica, pero así como existe un "Master...", existe un "Kill Em All", y para Slayer existe un "Show no Mercy".
Este disco es una amalgama de sonidos que para la época era algo bastante experimental, demasiado incluso. Es una mezcla entre Heavy, Thrash, Punk, y si se permite decirlo, si el Black Metal hubiese tenido la presencia que tiene ahora en la música, éste disco habría sido catalogado dentro de ese género, es por eso que "Show no Mercy" es tan importante y decisivo en la carrera de la banda, con ese sonido crudo, aplastante, que definió décadas de música que todavía no terminan de rendirle tributo a una de las bandas más grandes dentro de los exponentes del Thrash mundial.
"Show no Mercy" arranca con un himno, "Evil Has No Boundaries", algo de lo que no mucha gente está consciente en este tema, es que los backing vocals están hechos por Gene Hoglan, quien ha participado en bandas como Testament, SYL, Death o Dark Angel, y se complementa muy bien con la voz de Tom Araya, todavía cruda, que demuestra grandes dotes de lo que se convertiría posteriormente en la banda.
"The Antichrist" es otro de los temas preferidos de los que tienen un gusto más Punk, aun así no se podría decir que es el mejor tema del disco, acá se notan influencias variadas, desde bandas como Charged G.B.H. hasta Judas Priest. En general, es así en todo el disco, pero este tema es una pequeña muestra de eso. Así es como le sigue la taquillera "Die By The Sword", donde se notan más las influencias heavy metaleras de Slayer, incluso más que en otros temas, también es buen momento para hacer notar el sonido crudo del disco, que simplemente fue hecho así por no tener más presupuesto y además, éste disco llevó tan solo ocho horas de grabación, para la época a lo mejor fue algo bastante mediocre, pero todas las cosas pasan por algo, gracias a eso el disco hoy día es lo que es.
"Fight Till Death" es un tema que va más en la vena Thrash de la banda, se nota como venían experimentando con los sonidos tema por tema, riff simples pero efectivos, justo lo que el oído de un thrasher ochentero necesita, después seguimos con la épica "Metal Storm/Face The Slayer" el track más largo que podemos encontrar en el álbum, con sonidos muy similares a las primeras producciones de bandas alemanas como Running Wild.
Luego suena "Black Magic" y acá hay que hacer un alto necesario para disfrutar uno de los temas que más definen el sonido de Slayer durante toda su trayectoria, un tema que no pasa por cualquier oído metalero, es de esos temas que lo escuchas y sabes cuál es, todo un clásico del Metal, los chillidos agudos de Araya se hacen presente hasta el día de hoy, repercuten en bandas tan underground como los chilenos Force Of Darkness o cualquier otra que se precie de heredar la oscuridad o mejor dicho "la magia negra" de Slayer.
Ahora aparece otro tema taquilla, "Tormentor", no hay mucho más que decir de lo que ya se dijo, el Heavy Metal se vuelve a hacer presente en su fuerza y majestad, para luego dar paso a un vertiginoso final con los tres últimos y mejores temas de ésta producción. "The Final Command" el primero de estos temas, en donde se demuestra la vena Punk de la banda a más no poder, quizás por tracks como estos a algunas personas no les gusta tanto el disco, pero deben darse cuenta que el Metal sin el Punk no es nada, un track sublime.
"Crionics", temazo que fue covereado por Abigor, épico y oscuro a reventar, independiente de su versión, de nuevo caemos en la experimentación de sonidos, nada que ver con el tema anterior y es por eso que pareciera estar escuchando un grandes éxitos en vez de un disco propiamente tal, la cantidad de cosas diferentes que muestra el debut de Slayer lo convierte en un disco tan rico en el aspecto sonoro, considerando que fue grabado prácticamente sin dinero.
El disco finaliza con la canción que da nombre al álbum, "Show No Mercy", donde Slayer acaba por destrozarte los oídos a 1000 kmph, para quedar extasiado. Es como bajar de una nube de oro para volver a la tierra de los mortales. Llega a sorprender que en 1983 se estuviese haciendo Metal con ésta velocidad, un disco adelantado para su época, resta nada más decir que es una obra maestra, dificil que se vuelva a inmortalizar en la historia del Metal y del Rock algún otro álbum como éste. Es más, creo que voy a escuchar el disco de nuevo...
Calificación:
cuatro copas y media de absenta.
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Felipe Lobos González / Columnistalobos.felipe(arroba)gmail.comPor cosas del destino Ingeniero, pero metalero desde siempre, escuchando los vinilos de Led Zeppelin y Black Sabbath de su padre cuando era niño. Le han dicho que es cerrado para escuchar música, otros le han dicho que escucha demasiada, lo cierto es que es amante de los Ramones y los Beatles. Bruce Dickinson es su ídolo desde que leyó su correo en su ex-programa Friday Rock Show de la BBC. Cree firmemente que Iron Maiden es lo más grande y se considera a sí mismo un "Thelemita". \m/ |

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