Estamos viviendo una época en que cada vez se hace más común que las nuevas bandas y solistas, escarben en los sonidos del pasado para edificar uno propio, y con eso no hay nada de malo. El problema es cuando lo hacen, pero sin fidelidad alguna o sin mucho conocimiento del género que están abordando. Con Nick Waterhouse esta búsqueda en el baúl sonoro de mediados del siglo pasado, rinde un fruto fabuloso y muy sólido. Un álbum que suena a la época, pero en lectura moderna y con una genialidad envidiable.
Nick Waterhouse es un tipo de 26 años, oriundo de San Francisco. Su estética es algo así como la del Buddy Holly moderno y su música transita por el sonido clásico del Soul y Rhythm & Blues de los ’50 y ’60, mayormente de New Orleans, Detroit y Memphis. El registro del álbum se realizó en cinta magnética y a la antigua usanza, utilizando puramente equipos analógicos y masterizando en mono en los Gold Star Studios, los mismos que alguna vez Phil Spector y The Beach Boys utilizaron. En su sonido también se encuentran pinceladas del sonido Motown, Garage Rock y mucha actitud.
Time’s All Gone es el álbum debut de Nick Waterhouse y las once canciones que lo componen son simplemente fabulosas. Desde el inicio con Say I Wanna Know se hace presente ese sonido tan fiel al Soul de los ’50, algo que se mantiene sin tropiezos a lo largo de la placa. Uno de los primeros sencillos promocionales fue Some Place, un Rhythm & Blues energético y de impronta Garage, que suena refrescante, ondero y festivo. Una canción genial.
Lo interesante de escuchar un álbum como este Time’s All Gone, es que a pesar de ser un disco fuertemente anclado en los patrones clásicos del género que aborda, no empobrece su propuesta abogando tan sólo por un tributo, es decir, contiene ese toque genuino que podría ser el característico de Nick Waterhouse, algo que no todas las bandas del revival (de cualquier género) tienen. Al contrario. Son muchas las que caen en el cliché y pocas las que van más allá.
Nick Waterhouse demuestra estar provisto de la escuela suficiente para interpretar como se debe el Soul y el R&B. Don’t You Forget It se presenta algo más minimalista, los riffs de bronce llevan la canción, además del recurso armónico femenino que en I Can Only Give You Everything adquiere aún más importancia, y añadiéndole, por si fuera poco, una guitarra que recuerda a The Black Keys. La metodología de grabación es un acierto en Time’s All Gone, arma a las canciones de una “actitud” y calidez sonora muy interesante.
El golpe energético viene de la mano de canciones como Is That Clear, Time’s All Gone Pt. 1 y Time’s All Gone Pt.2. La energía Garage se manifiesta en completa función del R&B y el Soul. Lo totalmente opuesto sucede en Raina e Indian Love Call que defienden la trinchera más melódica del álbum, pero sin perder su onda.
Una de las mejores canciones, en cuanto a estructura y motivos, es (If) You Want Trouble, con toda la saturación de sus instrumentos -algo mayormente notorio en el sonido del Fender Rhodes- que varía en una dinámica rítmica y armónica exquisita. El New Orleans tiene su titular más explícito con Teardrop Will Follow You.
Nick Waterhouse es un nombre que habrá que tener muy presente, de seguro pronto se comenzará a hablar de él. Time’s All Gone brilla desde todas las perspectivas. Es un disco que pareciera no ser el debut de un músico tan joven como Waterhouse, a causa de la madurez sonora que en él se expone. Varios soulmen de más kilometraje hubiesen querido haber lanzado un disco como Time’s All Gone, uno de los mejores lanzamientos de la temporada.
Nick Waterhouse – Some Place:
Nick Waterhouse - Time’s All Gone (2012),



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