Es realmente conmovedor ver a un dinosaurio del Rock emocionado hasta las lágrimas frente a un público efusivo coreando su nombre… Eso fue exactamente lo que sucedió con Paul Di’Anno la noche del 8 de Junio, en La Cúpula del Parque O’Higgins, con el soporte de Inferis y Alto Voltage.
Visiblemente afectado por un dolor en la pierna que le impidió realizar el show de pie, y requiriendo la ayuda constante de un asistente, el gigante calvo cayó rendido ante el fervor de su público, que mayoritariamente estaba ahí esa noche para escuchar los temas clásicos de los dos primeros discos de la Doncella de Hierro, Iron Maiden (1980) y Killers (1981).
A eso de las 21:30 horas, tras una tanda de videoclips en vivo de monstruos del Metal, entre quienes destacaban por el amplio apoyo de los asistentes, Pantera, Megadeth, Slayer, Motorhead, Metallica y Black Sabbath, las luces del recinto se apagaron y luego de una intro fallida, los músicos de Di’Anno, ya sobre el escenario, creaban atmósfera para la entrada de un Paul Di’Anno que en ese momento se encontraba al costado del escenario, persignándose justo antes de entrar, apoyado en los hombros del muchacho que le asistía. Hizo el intento de permanecer de pie un par de canciones, cantando complemente inmóvil, pero ya luego le resultó imposible. Lejos de aplacar los ánimos de la gente, con el sólo hecho de verlo tan adolorido y acongojado por no poder dar todo de sí, el público reaccionó como sabe hacerlo cuando se trata de un ídolo del Metal: A punta de aplausos y vítores lo animaron al punto de hacerlo llorar en reiteradas ocasiones.
Entre los asistentes, impresionaba la alta presencia de niños, que con sus poleras de Iron Maiden sacudían sus cabezas entre medio de la gente, como uno más de aquellos que siguen a la bestia. Varias generaciones se reunían en La Cúpula, dando cuenta de un recambio generacional y de una transversalidad que sólo la consigue el Rock y el Metal. Y es que el amor por la música se hereda… Y algo más, esas viejas canciones escritas hace ya más de 30 años demuestran una vez más su potencia, en una mezcla de nostalgia, tributo y vigencia.
Obviamente los puntos más altos de la noche estuvieron marcados por Killers, Iron Maiden y Running Free, que era lo que todo mundo esperaba, pero también Di’Anno se dio maña para interpretar sus temas propios y hacer un guiño a su influencia más punketa con Blitzkrieg Bop de The Ramones, y de paso, aprovechar de tirarle un par de palos a los gringos, a los rockstar y para su ex-esposa también algo alcanzó.
Entre canción y canción el viejo Paul agradecía emocionado la respuesta de la gente, notablemente adolorido, pero aguantando, fiel al espectáculo, fiel a la gente y fiel a su historia…
Paul Di’Anno en Chile, el emotivo reencuentro con el público chileno,



0 comentarios
Comenta: